Trapitos al Sol

Cuando el juego sale mal

A todas alguna vez nos picaron las ganas de “revolucionar” la pareja con jueguitos y juguetes. ¿O me van a decir que no?

Pero no siempre todo sale como esperábamos… Me animaría a decirles, antes de esta lista de #fails, la clásica recomendación: “No lo intenten en casa”. Pero como este espacio invita a probar de todo, háganlo ¡bajo su propio riesgo!

Fail número 1: baño de Baileys

Puede que te resulte el licor más delicioso del mundo y no voy a discutírtelo. Pero pensalo mucho, mucho, antes de volcártelo encima.

Tenía unos 22 años y con mi novio de entonces teníamos una sed desmedida de nuevas experiencias. Así que una noche de invierno, entre shots y shots de Baileys dentro del quincho de la casa de sus padres (ay, si ese lugar hablara), pensamos “por qué no involucrar al licor en el juego”.

Allí me desplegué sobre el suelo helado cual maja desnuda, para que mi amante de turno me bañara (literal) en Baileys. No conté con que la sustancia era tan pegajosa que iba a ser imposible sacármela del pelo. No hubo caso ni lengüetazo que lograra el objetivo de limpiarme totalmente el licor.

Así que volví a mi casa muerta de frío, bañada en Baileys y con el pelo hecho un nido, sin posibilidad de meterme en la ducha porque iba a despertar a mis papás, y no quería que vieran en qué estado estaba llegando, pasadas las 5 de la mañana.

Moraleja: si van a experimentar con Baileys, asegúrense de que haya una ducha cerca.

Fail número 2: el juego de roles

Volvía de una clase de gimnasia una tarde y decidí tocar el timbre de mi propia casa (ya sabía que ahí me esperaba mi novio, solo), y arrancar de sopetón un juego de roles, en el que yo era una desconocida en busca de “Pepe”… “Pepe no está”, me respondió, vivo, mi cómplice, desde la puerta. “Pero estoy yo”…

Entré en la casa con el pretexto de esperar a Pepe, y mi novio empezó a seducirme y a invitarme a la habitación. La secuencia posterior fue algo así:

– “Vamos que va a llegar mi novia”.

– “¿Tenés novia? No me lo habías dicho. ¿Cómo se llama?”.

– “Paulina. Se fue a gimnasia… ahora volvía”.

– “¿Y siempre le metés los cuernos con otras chicas como yo?”.

– “Sí, todo el tiempo. Es muy difícil conformarse con una”.

– “¡¿Serías capaz de hacerle algo así?!”.

Empecé a levantar temperatura y no exactamente en el buen sentido. Me había compenetrado tanto con la actuación que me enfermé de celos y de dudas: ¿y si de verdad me era infiel? Ahí nomás murió toda posibilidad de que el encuentro sexual prosperara.

Moraleja: si van a cambiar de rol, ¡cuidado con lo que digan!

Fail número 3: el caramelo de menta

“¿Probaste con un Halls?”, me preguntó el chico lindo en el boliche.

“Nunca más”, le respondí.

Supongo que todos conocerán lo que es un Halls, pero por las dudas aclaro que se trata de un caramelo duro de sabor a menta. Y hay versiones especialmente fuertes.

Había escuchado que era una combinación explosiva con el sexo oral y quería comprobarlo. Convencí a mi novio (el del Baileys… yo siempre metiéndome en problemas solita), que compró la golosina y se dispuso a hacerme disfrutar.

El efecto fue inmediato. La menta empezó a QUEMARME los labios y a producirme tal ardor que me adormeció la zona, así que bien podría haberme mordido que yo no sentía nada más que una picazón insoportable.

Tampoco pude devolverle el favor porque no logré aguantar el caramelo más de 5 segundos en la boca. ¡Era realmente fuerte!

Moraleja: excepto que seas un fan de la menta intensa, te recomendaría abstenerte.

¿Alguna vez les pasó que un juego les saliera mal?

 

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